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Mercosur y el falso dilema: o barato o justo
Es casi imposible hablar de Mercosur sin enfadar a alguien
ENTRE LÍNEAS

Es casi imposible hablar de Mercosur sin enfadar a alguien.
Y eso ya debería darnos una pista.
La discusión suele arrancar así: “La gente necesita productos más baratos”.
Con la inflación disparada, gracias a años de impresión de dinero y políticas monetarias orientadas a beneficiar a políticos y grandes fortunas, el acuerdo con Mercosur aparece como el camino más corto para que los consumidores tengan productos más baratos en el supermercado.
Aquí aparece el falso dilema:
O aceptas Mercosur y abaratas la cesta de la compra
o proteges a tus productores locales cerrando fronteras.
Barato o justo. Consumidor o agricultor. A quienes lleváis un tiempo leyendo esta newsletter ya no os cuelan estas cosas.
¿Por qué es más caro producir aquí?Licencias. Certificaciones. Normativas de obligado cumplimiento diseñadas en un despacho en la capital. Y sobre todo: impuestos. Todo eso, ¿abarata o hace más caro el producto local? ¿Le permite competir mejor con otros productores o peor? Cuando alguien dice: “el problema es la competencia exterior”, está mirando al sitio equivocado. El problema son las reglas del juego. Y la solución no debe pasar por ponérselo más difícil a los demás, sino ponérselo más fácil a uno mismo. Producir en Europa se ha convertido en una carrera de obstáculos. |
Alguien dice: "¡Vale! Cerremos fronteras, entonces!
Como no tiene pinta de que los gobiernos como el español o la misma UE vayan a desregular, como no van a bajar impuestos, como no se va a adelgazar el entramado mafioso burocrático… habrá que prohibir, bloquear y proteger por la fuerza.
Protejamos lo local. Pero no haciéndolo viable y haciendo que puedan abaratar sus costes y competir libremente con sus productos, sino impidiendo que nadie compita con ellos.
El productor local no necesita protección, sino que le quiten el pie del cuello.
Tapar, que no solucionar, este problema, crea otro: traslada el coste al consumidor, que ahora tendrá que pagar un precio innecesariamente alto por su compra.
Mercosur no es libre mercado (ni su rechazo tampoco)Defender Mercosur como “libre comercio” es ingenuo. Pero oponerse a él en nombre de lo “local” tampoco es una defensa del mercado, porque NO-ES-LIBRE. Los agricultores locales están pagando con sus impuestos los mismísimos puertos por los que llegan los productos que competirán con los suyos. Para las empresas de exportación, los costes de distribución han sido socializados. |
Comprar local no debería ser un acto patriótico forzado
Hay algo profundamente extraño en cómo se plantea todo esto. Comprar producto local no debería convertirse en un ritual patriótico donde te dejas la pasta para demostrar que eres buena persona y que te importan los ganaderos de tu tierra. Está bien pensar en esa gente. Claro. Pero en un mercado liberado esta sería la opción natural porque es más cercano, más eficiente, los costes reales de distribución son menores. Todo eso, si no estuviese cargado de impuestos, barreras de entrada licencias y otros costes artificiales.
Aquí está una de las grandes injusticias del sistema actual: el productor local cumple con mil normativas y paga una barbaridad de impuestos, y con ese mismo dinero se financian los puertos, carreteras e infraestructuras por donde entran los productos que van a competir contra él.
Es normal que esté enfadado.
Quizás una parte del problema esté ahí: en infraestructuras socializadas que abaratan artificialmente la importación. ¿Exportación e importación? Vale. Pero que las paguen quienes tienen que pagarlas, no todos nosotros. Y, desde luego, no su competencia.
Quizás tendría sentido que quienes usan esos puertos y esas rutas asumieran el coste de su construcción y su mantenimiento. Así sería un poco más caro importar. Bueno, más caro no: sería el precio justo, pues tendrían que repercutir en sus precios los costes de distribución, haciendo, inevitablemente, más competitivo al producto local.
Por esto es tan difícil de entender el problema.
Cada intento de arreglar esto parece crear tres problemas nuevos. Esa es la maldita maraña regulatorio-estatal.
Pero precisamente por esto conviene desconfiar de los debates que solo ofrecen dos opciones simples y excluyentes.
Seguimos tirando del hilo 🧵.
Os recordamos que este tipo de cosas no las tratamos solo en abierto. En Micelio las diseccionamos con calma: ejemplos reales, posts, chat y encuentros y conversaciones con gente que también está cansada de que le expliquen el mundo desde los despachos. Échale un ojo, te esperamos dentro ⬇️
Hasta la próxima semana